
El festín antes del ayuno
Una palabra para la celebración conserva una pista más antigua: retirar la carne.
Un armario, una mesa, una palabra conocida. Nada del todo corriente.
Empieza por algo que puedas tocar: un sándwich, unos vaqueros, un bote de champú. Sus nombres llevan a personas, lugares y gestos que la rutina suele ocultar. En esta colección, una ciudad francesa sobrevive en el nombre de un tejido, un masaje pasa al vocabulario del baño y una fruta presta su nombre a un color. Sigue las conexiones sin confundir la historia de la palabra con la invención del objeto. Puedes empezar por donde quieras. La próxima vez que te vistas o pidas comida, quizá te espere un pequeño fragmento de historia del lenguaje a plena vista.

Empieza por la comida: el título de un conde es terreno más firme que la famosa anécdota del juego.
Un conde en tu comidaBusca un topónimo francés en tu armario y distingue después el tejido del pantalón.
Una ciudad francesa en la perneraAntes de la espuma hay un gesto: presionar y masajear.
Las manos antes de la espumaObserva cómo el nombre de una fruta asume un segundo oficio como color.
El color tomó prestada una frutaUn animal diminuto ofrece una imagen sorprendentemente útil para algo fuerte.
El ratoncito de tu brazoEl apellido de un acróbata aterriza en el armario.
El nombre que siguió en el aireTermina en un festín cuyo nombre antiguo guarda una pista sobre retirar la carne.
El festín antes del ayuno